Variaciones Borges

Borges y el delirante orden de las cosas en Ramon Llull.(Critical Essay)

A primera vista, el orden de las cosas en Borges pareceria a veces conducir al caos, esto es, a la risa. Pero la injuria en Borges no sirve solo para causar la risa, sino que se trata de un acto de exorcismo que acaba por vindicar. En un reacomodo de las cosas, la vindicacion ocurre cuando, al retomar lo abandonado por decirse inoperante en un momento presente, vuelve a ponerse en funcionamiento. Para ilustrar estos procesos constantes y convincentes, se acudira aqui al momento en que se atestigua en Borges la puesta en funcionamiento de las maquinas infernales de Ramon Llull (1235?-1316?) (1), las cuales, no obstante parecer estar pasando por un trance de constante oxidacion en los discursos, vuelven a funcionar. El proceso de engrase es, de la misma manera que las maquinas estan construidas de nombres propios, una fase discursiva por medio de la cual dichas maquinarias se reivindican desde el punto mismo desde donde se definen los limites del pensamiento.

En "La maquina de pensar de Raimundo Lulio", publicada en El Hogar el 15 de octubre de 1937 e incluida posteriormente en Textos cautivos, Borges coloca una maquina de pensar que sirvio para clasificar el mundo de la Edad Media al lado de otra maquina de pensar que opera en el presente. Para poner en funcionamiento las maquinas infernales de Lull, Borges aconseja aplicarlas a la poesia, pero no antes de reconocer que se trata de una "maquina absurda", una "maquina ilusa" (OC 4: 322). Ya entonces, dice Borges: "Como instrumento de investigacion filosofica, la maquina de pensar es absurda. No lo seria, en cambio, como instrumento literario y poetico" (OC 4: 323). Y anade:

 
   Raimundo Lulio (Ramon Llull) invento a fines del siglo XIII la 
   maquina de pensar; Atanasio Kircher, su lector y comentador, 
   invento, cuatrocientos anos despues, la linterna magica. La 
   primera invencion consta en la obra titulada Ars magna generalis; 
   la segunda, en la no menos inaccesible Ars magna lucis et umbrae. 
   Los nombres de ambas invenciones son generosos. En la realidad, en 
   la mera lucida realidad, ni la linterna magica es magica ni el 
   mecanismo ideado por Ramon Llull es capaz de un solo razonamiento, 
   siquiera rudimental o sofistico. Dicho sea con otras palabras: 
   comparada con su proposito, juzgada segun el proposito ilustre del 
   inventor, la maquina de pensar no funciona. (OC 4: 320) 

Una vez que se da cuenta de que los hombres de la obra sobrepasan a la invencion misma, el lector se debate entre la risa y la seriedad. El pensamiento del lector se convulsiona ante al arte de la injuria de Borges que acaba por burlarse de las maquinas, y al resaltar su falta de hancionamiento se llega a un encuentro con las razones por las cuales se rechaza, o se piensa que se debe abandonar el uso de la maquina. Cuando sucede todo lo contrario, cuando la maquina empieza a funcionar de nuevo, la premisa se vuelve sobre si misma y da inicio el recurrente acto de vindicacion en Borges. En este caso particular, se da por medio de un mero desplazamiento de la maquina de un ambito del conocimiento a otro diferente. Si dentro de la filosofia la maquina sirve para explicar la existencia y el funcionamiento de los atributos de Dios desde donde se senala la imperfeccion del ser humano, dentro de la poesia opera cambiando de sirio los atributos asignados a un nombre, los cuales pueden dar cabida a un sinmimero de operaciones semanticas que parece infinito y que puede utilizarse para representar el mundo en un esfuerzo constante por captarlo, por capturarlo.

La vindicacion que hace Borges de la obra de Llull comienza al enfatizar la ambicion en Llull, que es la misma que ha llevado a otros hallazgos dentro de la ciencia: "La ciencia experimental que Francis Bacon profetizo nos ha dado ahora la cibernetica, que ha permitido que los hombres pisen la luna y cuyas computadoras son, si la frase es licita, tardias hermanas de los ambiciosos redondeles de Lulio" (OC 3: 440). Continua Borges con la "Vindicacion final": "Como instrumento de investigacion filosofica, la maquina de pensar es absurda. No lo seria, en cambio, como instrumento literario y portico" (OC 4: 323). Como maquina de pensar, el poeta hace uso de ella cuando se enfrenta a la colocacion de dos palabras que unidas ofrecen un espacio intermedio:

 
   el poeta que requiere un epiteto para "tigre", procede en absoluto 
   como la maquina. Los va ensayando hasta encontrar uno que sea 
   suficientemente asombroso. "Tigre negro" puede ser el tigre de la 
   noche; "tigre rojo", todos los tigres, por la connotacion de la 
   sangre. (OC 4: 323) 

Estas combinaciones semanticas proceden de manera similar a la maquina de pensar de Llull, que sirve para la resolucion de una problematica dada: "Las circunstancias y los propositos de esa maquina (...) no nos interesan ahora; si el principio que la movio: la aplicacion metodica del azar a la resolucion del problema" (OC 4: 322).

Asi, a pesar de que Borges empieza por llamar a veces a esta maquina infernal "maquina absurda" o "maquina ilusa" (OC 4: 322), acaba por vindicarla: "En el exordio de este articulo dije que la maquina de pensar no funciona. La he calumniado: elle ne fonctionne que trop, funciona abrumadoramente" (OC 4: 322). Al hacer funcionar la maquinaria de Llull en el contexto poetico acudimos, como se ha senalado, a uno de esos actos frecuentes de Borges que es vindicar. …

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